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11/5/13

La ética a debate en first team

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Con el encuentro entre actores y productores comenzó este miércoles el Ciclo de debates sobre ética en el audiovisual en el que tanto hemos estado trabajando últimamente. Como sabéis, en Fundación first team buscamos siempre el rigor empresarial y la ética profesional para mejorar las posibilidades de trabajo de los actores. Creemos que la mejor manera de lograr estos objetivos es escuchar a todas las voces del sector del cine y la televisión, para poder enriquecer y ampliar nuestro Código de Buenas Práctica del Audiovisual y con ello nuestra calidad cuando por fin, trabajamos.

El primer hito de nuestro compromiso con la dignidad y el prestigio de la profesión ha sido el debate sobre Ética entre actor y productor del audiovisual, en el que contamos con la presencia y la experiencia de Álvaro Longoria, Joan Antoni González, Enrique Posner y Assumpta Serna, bajo la moderación de Conxita Casanovas. Un elenco de profesionales con los que pudimos ampliar nuestra perspectiva de la deontología en el audiovisual. 

Tanto unos como otros estuvieron de acuerdo en la necesidad de revisar y difundir una serie de criterios que ayuden a guiar la conducta de los profesionales para construir relaciones sanas entre todos los equipos de trabajo. “Tenemos convenios que hablan sobre relaciones salariales que se deben cumplir mayoritariamente pero hay que defender que las películas son de un equipo. Esto es un cambio de cultura”, apuntó el productor Joan Antoni González. Por su parte, Enrique Posner dijo: “Todos, actores, productores, directores, estamos en el mismo saco para encontrar las soluciones”. En este sentido, Álvaro Longoria recalcaba que “hay que regular la industria de cine, con una entidad superior que regule y marque las pautas de comportamiento en el sector”.

Joan alabó la iniciativa del debate ya que opina que en el sector no hay tiempo para la reflexión. “Es necesario eventos como los organizados por la Fundación, donde haya este sosiego para plantearse estos temas”, subrayó. Enrique también destacó que el Código de Buenas Prácticas del Audiovisual le sorprendió “por el momento relevante que se encuentra el cine de refundación de las bases sobre las que podemos contar una historia”. 

Productores y actores y viceversa

Assumpta enumeró los problemas que veía en la relación entre actores y productores para conocer la opinión del resto de tertulianos:

1. El desconocimiento y la ignorancia de lo que hace uno y lo que hace otro. No hay contacto directo o diálogo entre ellos; una situación de desde la escuela first team se intenta remediar.

2. Una estructura demasiado piramidal de un equipo en un rodaje.

3. Los filtros que hay en la relación actor- productor: por un lado el agente y por otro el director de casting.

4. El actor no siente suya la película en el momento de defenderla. El actor tiene un valor inestimable en la promoción y más ahora con el posible contacto directo con el público en redes sociales.

5. El desprestigio del cine en la sociedad: actores y productores deben establecer parámetros de calidad y colaborar y defender el servicio que el cine español presta a la sociedad.

Álvaro se lamentó de que los productores están poco valorados por la industria. “No somos banqueros ni podemos resolver los problemas de todos los demás. Es importante entender el papel del otro”, explicó. En este sentido, Enrique se preguntó qué aspectos del teatro podrían tener en mente los productores para introducir culturalmente en nuestras películas. “¿Quizás la mayor participación y la experiencia creativa de manera más colectiva? En la cultura del start up tienes que valorar a todo el mundo. Desde el científico al que compra al producto, en estas pequeñas compañías, nos dedicamos a crear una cultura de empresa, que creo que se podría trasladar al cine. Preocupación por su equipo y de comunicar la filosofía con la que se gestiona la empresa”, relató.

Por el lado de los actores, Assumpta recalcaba la situación de los actores: “La gente realmente quiere trabajar en esto, es capaz de trabajar por menos, incluso gratis. Ahora hay casos en que la gente hasta paga por ir a un casting”. Álvaro añadía que, en su opinión, el público es “soberano” y determina quién vale y quién no. Aquí, Assumpta matizaba que la opinión del público “viene determinada por la información de la industria audiovisual” y Conxita explicaba en que el cine español falta estructura y autoestima.

Formación

Todos estaban de acuerdo que en la formación es esencial para la persona y para el profesional. “Un actor que no sabe hacer otras cosas no va ser un buen actor y no va tener otras posibilidades en la vida”, decía Enrique. Assumpta, por su experiencia como profesora en first team, puntualizaba que los actores tienen que buscar su valor distintivo que nadie más puede ofrecer. “Hay que identificar lo que tengo de diferente y que puedo ofrecer al sector para cambiarlo, mejorarlo, es decir, qué es lo que yo tengo y me gusta dar”, concretaba.

En el turno de preguntas para el público, Isabel, una de las asistentes, también resaltaba la importancia de la educación: “hay que fomentar la idea de preparación y formación, se debe canalizar la pasión”. 

Entre todos, podemos 

El debate entre actores y productores ha sido el primero de varios encuentros que se irán produciendo a lo largo de los próximos meses para seguir construyendo, con la colaboración de todos, el Código de Buenas Prácticas.

Este documento está disponible en la red para que pueda llegar a todos los actores y asociaciones profesionales del sector que quieran leerlo y difundirlo a su vez. Además, podéis proponer las modificaciones y actualizaciones que queráis enviándolas por e-mail a codigo@fundacionfirstteam.org

El periodo para modificaciones finalizará en enero de 2014 para que el 30 de abril del 2014, como fecha límite, sea firmado por las Instituciones del sector que quieran adherirse a él, para poder elevarlo al Ministerio español de Educación, Cultura y Deporte.

Irene Cámara
Departamento de Comunicación y Redes First Team

10/4/13

Pulgares arriba para Roger Ebert

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Tuvimos el placer de coincidir con Roger Ebert durante el Festival Internacional de Cine de Karlovy Vary en la República Checa, hace ya unos 11 años.

Esto fue antes de su diagnostico de cáncer de garganta y de su posterior lucha que le dejó sin el sonido de su voz natural.

Su voz escrita y, ciertamente, su voz artificial continuaron esforzándose con el mismo entusiasmo, sabiduría y alegría en el cine hasta su inoportuna muerte.

Fue y seguirá siendo una de las influencias más importantes para el cine.

Imagen extraída de huffingpost.com
Una de sus reseñas, Pulgares Arriba, significaban mucho más para los directores de cine que una reseña decente en  Cahiers du Cinema o en  Sight and Sound.

Nuestra experiencia con él fue de completo deleite y admiración. Él amaba el cine, amaba a los cineastas. Era profundamente sincero. De hecho, en el jurado en el que participamos, estábamos siempre él y yo unidos frente a una pared de consideraciones pretenciosas.

Desayunamos juntos, cenamos juntos, pero sobre todo, miramos películas juntos. Su pasión era absoluta. Juzgaba una película por sus intenciones y sus méritos.

A su manera, él era una estrella de cine ya que era él quien hacía de la película una estrella.

Introdujo la crítica de diferentes generaciones de personas y sigilosamente generó un criterio para lo que funcionaba o lo que no funcionaba.

Su pasión nos hacía pensar de otro modo con respecto a nuestra relación con la película y la historia. Nos enseñó cómo aún padeciendo la más devastadora y debilitante enfermedad, podía hacer su trabajo con la misma inteligencia, recepción y entendimiento.

De alguna manera, nunca perdió su verdadera voz y ahora que se ha ido para siempre no hará más que crecer en su fuerza y su verdadero impacto, que será escuchado por futuras generaciones.

Si pudiéramos hacer una reseña sobre una vida, estoy seguro de que todos estamos de acuerdo en que el señor Ebert se merece dos pulgares arriba, muy arriba.

Solo podemos esperar a que un día tengamos nuestra buena reseña.

Scott Cleverdon y Assumpta Serna
Presidentes Fundación de Interpretación Cinematográfica first team
Traducción: Paula Olivera

3/3/12

¿Son necesarios los castings?

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Los castings no deberían hacerse para los actores que han hecho más de tres protagonistas ni para los actores que su trabajo ha convencido al director a través de su video-book, en cortometrajes o en TV. Los castings sirven para descubrir a actores de teatro o actores jóvenes que no tienen experiencia de trabajar delante de la cámara. Es para ellos una oportunidad de que les conozcan trabajando, así que tienen que haber trabajado antes delante de la cámara sin miedo a equivocarse para poder dar lo mejor de sí mismos. La formación en Interpretación cinematográfica es el único camino para poder investigar lo que funciona y lo que no.

Los castings acostumbran a ser un proceso doloroso. Para preparar un personaje, un actor trabaja durante horas para memorizar el texto, para descubrir su función en el guión, elegir el deseo del personaje y entender el conflicto planteado en la escena. Los castings no son eficaces para ver la calidad de un actor porque el actor lo prepara sin sentir la libertad en crear un personaje, sin la información necesaria para imaginar el personaje en la dirección útil.

La imaginación del actor no estará libre porque sientes la presión enorme de convencer a los que están en la sala de casting para conseguir el trabajo, del que muchas veces tu familia depende, sino que además necesitas éxito en cada casting para probar a tu agente y al director de casting que eres buen actor. La calidad del actor se mide por la cantidad de resultados positivos en el casting, es decir, en cantidad de llamadas de trabajo, en vez de su calidad al trabajar. Sin embargo, cada vez es más frecuente actuar con el director de casting leyendo el texto del otro actor y con un móvil en la mano en vez de una cámara para filmarte. Es un proceso injusto para el actor, sin ninguna empatía por el proceso, quizás no por malicia, sino lo que es peor, por ignorancia. Demasiados actores para tan pocos trabajos. Demasiada gente no preparada haciendo cine y televisión. Demasiados proyectos hechos aprisa, sin convicción.

Si no hay criterios de calidad para las sesiones de casting, tampoco los directores tienen un criterio formado sobre como trabajar con actores. En las escuelas de cine, los directores no acostumbran a trabajar con actores más de 100 horas, y normalmente, tienen en su trabajo que conseguir un resultado... Sin embargo, durante horas y meses, el director habrá estudiado como mover una cámara, habrá analizado la forma sin ir al fondo. Su trabajo es insuficiente para estudiar el proceso de creación de un actor. 

Los directores se han acostumbrado a juzgar a un actor por gustos personales, pero no conocen los criterios básicos de lo que funciona en la comunicación actor- espectador. Se juzga con “apreciaciones”, a la ligera. El actor se prepara al final en cómo puede conseguir otro/ s castings, o cómo impresionar en los 5 o 10 minutos, pero pocas veces el actor joven tiene la información y formación necesaria para crear un personaje.

En un casting, un director puede encontrar actores que quieren conseguir cualquier trabajo, o actores rebeldes que se arrastran al casting como si fueran al matadero, en contradicción consigo mismos. Están confusos, frustrados, resienten el ser juzgados por personas que no quieren trabajar con él/ella. Todas las personas que están envueltas en este proceso (directores, directores de casting, agentes, actores, secretarias…) lo ven como un momento desagradable y a pesar de eso, no hacen nada para cambiarlo a mejor. Muchas veces, el director ya tiene asignado su personaje a un amigo y es literalmente arrastrado a hacer el casting. Otras veces, un actor es elegido por el gusto del ejecutivo de la cadena, que muchas veces no ha pisado un rodaje ni entiende el proceso creativo de un actor ni de un director.

Aún así, hay castings donde el actor paga literalmente por ir. Hemos llegado a ver que se organizaban castings en los que hay que pagar una cuota para acceder a ellos.!! ¿?

Históricamente, los castings han aparecido por la necesidad de encontrar actores para producciones televisivas donde rápido y no importa, son las palabras claves para adaptarse al trabajo. El cine ha sido otra cosa. Se buscaba con esmero un actor o una actriz porque se pretendía que una película se viera muchas más veces y en muchos países. Muchas otras veces se organizan castings masivos para obtener publicidad barata, acostumbran a ser películas sin alma, donde la cantidad importa más que la calidad. 

Otras veces se organizan castings para producciones en otros países donde los que deciden no pueden estar presentes, son entonces, castings necesarios si los actores no son conocidos. La mayoría de los castings de calidad, son cerrados al público, porque el secreto sucio es que hay ya muchos actores profesionales que pueden hacer el mismo personaje.

El número de actores que creamos en las escuelas multiplica por miles los que la industria del país necesita. En otros países, las escuelas son filtros para conseguir trabajo, al igual que el sindicato. Pero no es así, todavía, en España.

No hay signos en la industria mundial para que el número de películas realizadas se amplíe en cada país, sin embargo, al no tener directores ni productores con criterio suficiente para ver la calidad interpretativa al escoger a los actores, se les elige por gusto personal, repitiendo una vez y otra para elegirles, los mismos criterios de belleza, cánon en el el que más o menos hombres y mujeres están muchas veces, de acuerdo. Así, sin criterio profesional, se crea la ilusión en todos los jóvenes, que pueden llegar a ser famosos mañana no por su calidad al interpretar, sino por su belleza o su arrogancia, sin darle importancia a su preparación teatral o cinematográfica.

Los jóvenes actores que han elegido unos estudios de 4 años para el ejercicio de su profesión ven con asombro que otros que no hablan bien, que no actúan bien, pero que ejercen su misma profesión sin verguenza, sin ninguna preparación para mejorar su comunicación con el espectador, conectan con un público y continuan ejerciendo una profesión sin haberla estudiado. En realidad, los contratos son cada vez por menos dinero y por menos sesiones de trabajo y con menor protección sindical. Pero hay más cantidad. Más cantidad y peor calidad.

Entre todos los profesionales, contribuimos a dejar entrar en la industria a aficionados. Ante una profesión cada vez con menos calidad y profesionalidad, los actores se sienten frustrados, impotentes. Olvidamos que podemos contribuir a que se haga mejor. No sabemos por dónde empezar y normalmente, nos callamos, por que necesitamos el trabajo...

Los castings masivos, dejan en el actor y en el director, una sensación de frustración y de tiempo perdido. Actor y director sienten que no han podido comunicar, ambos han sentido la presión del momento, el cansancio, no pueden retener a nadie viendo un actor detrás de otro, sienten la presión de los que están esperando. Preguntaros si os gusta trabajar en estas condiciones que no son profesionales, busca una mejor manera de que te conozcan. Genera tu propio trabajo.

Generalmente, en un casting, actores y directores están convencidos que el encuentro no ha servido para conocerse en las mejores condiciones ni de trabajo ni personales. Por ello, tenemos que preguntarnos si realmente necesitamos un casting cuando queremos actuar en una película y como directores, debemos preguntarnos si el casting es necesario si queremos encontrar a buenos actores. 

Si hemos decidido estar inmersos en un casting, podemos preguntarnos, como hacerlo mejor para poder generar en el proceso un lugar de encuentro amable, divertido que genere el deseo del trabajo conjunto.

Es un proceso doloroso para todos los que están en él. Para hacerlo lo más agradable posible recomendamos al DIRECTOR:

1. Dar la máxima información al actor que puedas (guión, descripción de personaje, función de su personaje en la escena y en el guión, etc.)
2. Intentar tener la máxima calidad técnica de sonido e imagen para que el proceso de producción y revisión del trabajo realizado con el actor sea placentera y agradable
3. Exige tiempo y calidad en el encuentro con cada actor
4.  Entiende que el actor está tan nervioso como lo está el director
5.  Mantén la esperanza de que cada actor que entra por la puerta es el actor que buscas
6.  Recuerda que es una parte fea del proceso, pero posiblemente una de las más importantes
7.  Colócate en el eje de cámara para poder observar lo que se ve en cámara y para ayudar al actor a focalizar su energía
8.  Ríete cuando es divertido, llora cuando lo que ves es triste y si puedes, ofrece al actor dos o tres intentos para probar la misma cosa
9.   Si puedes, encuentra una escena donde el personaje tiene mucho que decir y que tenga sentido hacerla en una oficina de casting: no hay nada más complicado que pretender en una oficina que eres un piloto de un helicóptero a punto de estrellarse
10.  Escoge a un director de casting que tiene una memoria enciclopédica de actores, capaz de comprender la realidad de la película, tenaz, imaginativo, que respete el trabajo de los actores.
11.  Recuerda que los actores que admiras, son los que han creado un personaje, no los que son el personaje
12.  Recuerda que hay muchos actores buenos que no saben hacer buenos castings
13.  Recuerda que el director necesita un actor aliado, con capacidad para aportar conocimientos, no una persona que manipulas para obtener un resultado
14.  Recuerda que la apariencia física se puede modificar
15.  Recuerda que el director de casting es el aliado del director pero también del actor
16.  Ayuda a profesionalizar los castings invirtiendo tiempo. Pero recuerda que el casting no es un ensayo, porque un ensayo ya tiene que ser remunerado.

El buen director busca de un actor:

1.    COMPROMISO
2.  ACTITUD POSITIVA RESPECTO AL MATERIAL QUE SE LE OFRECE
3.    VOLUNTAD EN COMUNICAR
4.    OBSERVACIÓN
5.    IMAGINACIÓN
6.    CONFIANZA EN SI MISMO
7.    TÉCNICA
8.    CORAJE

Estas aptitudes se descubren mejor en una entrevista personal que en un casting, porque se fuerza al actor a ser“juzgado” durante la interpretación, sin el mismo compromiso por parte del director en jugar y a realizar un trabajo sin la posibilidad de que el actor sea creíble ni esté en situación.

Recomendamos al ACTOR: 

Antes del casting: 

1.   Infórmate del trabajo previo del director y del director de casting, ve sus trabajos, estudia con quien han trabajado 
2.  Exige la máxima información del texto que puedas antes del casting (guión, descripción de personaje, función de su personaje en la escena y en el guión, etc).
3.  Recuerda que el director de casting es el aliado del director y del actor.
4.  Exige tiempo con los que deciden
5.  Intenta que tu apariencia refleje la esencia de lo que busca el director
6.  Recuerda que hay muchos actores buenos que no saben hacer buenos castings
7.  Ayuda a profesionalizar los castings y recuerda que el casting no es un ensayo, porque un ensayo ya tiene que ser remunerado. El casting aporta información que puede ser empleada posteriormente en el desarrollo de la producción, el trabajo se debe realizar cuando el actor empieza a cobrar, no en el casting.
8. Trabaja honestamente con el director partiendo del “juego”

En el casting:

1. Conoce el lugar en el que se realizará el casting: Intenta ir más pronto para hacerte dueño del lugar. Intenta que la experiencia sea placentera y agradable
2. Focaliza tu energía en comunicar a cámara, es lo que verán después…
3. Entiende que el director está tan nervioso como lo estás tu, intenta crear un ambiente de confianza
4. No te muestres “necesitado” para obtener el trabajo, ten dignidad.
5. Establece comunicación de doble vía, conoce qué piensa el director (retroalimentación)
6. Busca que exista química en el equipo de trabajo. No siempre encontramos las personas con las que nos gusta trabajar. Es una decisión de ambos.
7. No preguntes por el resultado, es signo de desesperación.
8. Sé lo más profesional que puedas. Da confianza. 
9. No les des trabajo. Soluciona sus problemas teniendo 100% de compromiso en lo que actúas.

Una de las primeras cosas que aprendí acerca de interpretar, es que la única persona con la que compites eres tu mismo.


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